Criterios para la elección de un SAAC

En ocasiones, elegir el Sistema Aumentativo o Alternativo de Comunicación más adecuado para alguien no es tarea sencilla. Por eso, es necesario saber qué criterios deben marcar esa complicada toma de decisiones.

Decidir si un usuario es un potencial candidato a la utilización de un sistema alternativo, requiere de un proceso de evaluación, definido por la recogida de información relevante para dar respuesta a las necesidades que presenta cada persona. Hemos usado la palabra “proceso” puesto que las necesidades de los individuos no son estáticas, sino que se van modificando a lo largo del tiempo. Por eso, es fundamental que se recojan datos en todas las fases, puesto que éstos invitarán a la modificación o sustitución del sistema elegido.

Para recabar toda esa información, será clave hablar con los padres, familiares u otras personas vinculadas a la vida cotidiana del paciente, es decir, todas aquellas personas puedan aportar datos significativos que nos ayuden a decidir el mejor sistema. Pero, además, habrá que hacer una valoración de las capacidades, habilidades y competencias del paciente. Para ello, podemos utilizar pruebas estandarizadas, no estandarizadas o ambas.

Igualmente, habrá que hacer una valoración exhaustiva de varios aspectos que no podemos pasar por alto, ya que serán los que aseguren un uso práctico y funcional, espontáneo y generalizable del sistema:

  • Aceptación por parte del usuario y de su entorno:  tener en cuenta la disposición y características de su entorno familiar, laboral y social, los niveles de exigencia, las expectativas, el realismo, el compromiso y la colaboración.
  • Inteligibilidad: hay que intentar que el sistema no sólo sea inteligible para las personas que le rodean sino fácil también para las personas desconocidas.
  • Coste de adquisición y mantenimiento: los comunicadores de voz tienen una demanda muy baja y, por lo tanto, un elevado coste en cuanto a adquisición pero también en el mantenimiento del mismo. Si la familia no puede costearlo, el sistema dejará de usarse.
  • Facilidad de transporte: que variará en función del peso, tamaño,…
  • Exigencia física que conlleva: si fatiga demasiado al usuario, probablemente, le cause rechazo.
  • Posición empleada: depende de las condiciones del sujeto y determinará si está cómodo o su manejo le requiere un gran esfuerzo. En este último caso, seguramente también, le generará rechazo.
  • Contexto de uso: en qué medida ese sistema fomenta la participación activa y autonomía en los diferentes contextos en los que se desenvuelve el paciente.
  • Requisitos cognitivos, de memoria, perceptivos y lingüísticos.
  • Rápido acceso a los signos/pictogramas: variará en función de la movilidad del usuario y de las ayudas técnicas que emplee (pulsadores, licornio, etc.).
  • Desarrollo del lenguaje: hasta qué punto facilita la comunicación y el uso del lenguaje.
  • Enseñanza y aprendizaje del sistema: deberá ser razonablemente sencillo tanto para el usuario como para los interlocutores.
  • Análisis de los sistemas disponibles: se deberá tener presente que no todos los sistemas de comunicación están siempre a disposición de los terapeutas y que, además, pueden no poseer los conocimientos suficientes como para llevar a cabo la utilización de cualquiera de ellos.

Confiamos en que estos ítems os ayuden a decidir el tipo de SAAC que precisa vuestro paciente o familiar. También os pueden servir para comprobar si el que actualmente emplea sigue siendo el más adecuado para él/ella o es necesario sustituirlo por otro. Es normal que surjan dudas puesto que no es una elección fácil, así que contad siempre con el consejo y respaldo de auténticos profesionales.

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Ser logopeda es tener la inmensa suerte de ver cada día los ejemplos de superación y lucha de quienes dan sentido a esta profesión.