Intervención en pacientes con deprivación sociocultural

Para hablar de la deprivación sociocultural, recurriremos al famoso caso del que, seguro, muchos habréis oído hablar: Víctor de Aveyron, cuya vida fue llevada a la gran pantalla en la película «El pequeño salvaje». En ella se contaba la historia de este niño, el cual había sido abandonado en el bosque viéndose obligado a sobrevivir de manera, prácticamente, animal.

Aunque es un claro ejemplo, es evidente que se trata de un caso extremo. Sin embargo, durante nuestra práctica profesional, encontramos algunos casos en los que también se ha frenado el aprendizaje y desarrollo de un niño debido a que han sido educados en ambientes poco estimulantes, con escasos recursos culturales y/o materiales. 

Como consecuencia de esta vivencia, surgen importantes dificultades que impiden adquirir con éxito determinados aprendizajes básicos. En este punto, cabe resaltar que tales dificultades no pueden atribuirse a discapacidad intelectual u otro tipo de trastorno evolutivo (este hecho es fundamental para poder hacer un diagnóstico diferencial). Por este motivo, para tratar de compensar dichos problemas, es preciso una intervención integral y específica, dentro de la que la Logopedia toma un papel clave, pues el desarrollo del lenguaje se ve empobrecido de forma significativa.

Podemos distinguir entre distintos tipos de deprivación:

  • Social: niños que, por diferentes causas, han experimentado exclusión o aislamiento de un grupo social.
  • Material: aquellos casos de pobreza en los que los niños no han podido contar con los servicios y recursos necesarios para un correcto desarrollo físico y cognitivo.
  • (Socio)cultural: según nuestra experiencia, la más común. Se trata de niños que han sido poco estimulados, que no han contado con experiencias sensoriales consistentes, que se han educado en un entorno desestructurado,.. Los padres de estos niños, que suelen tener un nivel cultural bajo, no suelen hablar con ellos y, si lo hacen, es empleando un código o patrón incorrecto, inadaptado a las necesidades de su hijo. Llama la atención las serias dificultades de socialización de quienes se han expuesto a este tipo de deprivación.

Esta situación, especialmente cuando nos encontramos ante ejemplos de deprivación sociocultural, da lugar a numerosas dificultades que confieren un carácter particular, definido por características conductuales y cognitivas como problemas curriculares o académicos, conductas agresivas e impulsivas, trastornos emocionales, rigidez, deficiente razonamiento lógico y capacidad de orientación,… Todo ello se traduce en importantes dificultades para el aprendizaje que, sin duda, requieren de un abordaje multidisciplinar (logopeda, psicólogo, maestro, trabajador social,…).

Sin embargo, de cara a la intervención logopédica, las dificultades a las que prestamos mayor interés son aquellas que afectan al lenguaje. Estos pacientes se caracterizan por poseer un vocabulario pobre y un lenguaje infantilizado, con construcciones inmaduras y excesivamente sencillas. En casos muy extremos, incluso, puede haber ausencia de habla. Los déficits se manifiestan también a nivel escrito, pues hay serias complicaciones en la lectoescritura e, incluso, se perciben dificultades a la hora de manipular imágenes (esquemas, diagramas, representaciones,…). Todo ello se traduce en un importante retraso del lenguaje que hace al sujeto incapaz de comunicarse de manera eficaz.

El trabajo del logopeda, por supuesto, variará en cada caso pero, para que podáis saber cuáles son las líneas generales que guiarían la intervención, nombraremos brevemente las áreas sobre las que se debería actuar y con qué tipo de actividades:

  • Fonología/fonética: articulación (praxias), ejercicios de soplo y respiración, discriminación auditiva,…
  • Semántica: tareas de denominación, clasificación y reconocimiento de palabras, sinónimos y antónimos,…
  • Morfosintaxis: ampliación de las estructuras gramaticales, seguimiento de órdenes, etc.
  • Pragmática: interpretación de intenciones, comunicación no verbal, normas de cortesía,…

Si habéis trabajado con casos de este tipo, escribid en el foro y contadnos vuestra experiencia. ¡Así todos aprenderemos! Y si no sabéis cómo enfrentaros a un paciente con esta situación, no dudéis en escribirnos a info@logopedaencasa.es. Estaremos encantados de poder ayudaros.

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Ser logopeda es tener la inmensa suerte de ver cada día los ejemplos de superación y lucha de quienes dan sentido a esta profesión.