Pongamos rostro a la disfonía

En uno de nuestros últimos artículos, hablamos de cómo la disfonía afectaba con frecuencia a aquellos profesionales cuya tarea laboral requería del uso constante de la voz. Tras la buena acogida que tuvo la noticia, hemos decidido profundizar un poco más en esta patología. Esperamos que os sea útil.

¿QUÉ ES?
Se entiende por disfonía todos aquellos trastornos de la fonación debidos a la alteración de cualquiera de sus parámetros acústicos: intensidad, frecuencia, timbre o melodía. Cuando la alteración de éstos es total, nos encontramos ante una afonía.

Las disfonías pueden ser temporales, distinguiendo aquí entre disfonías agudas (aquellas que tienen menos de una semana de duración) y disfonías crónicas (las que superan el mes), o permanentes.

CLASIFICACIÓN
Las disfonías pueden ser de varios tipos en función de su etiología y manifestaciones clínicas:

  • Funcionales: aquellas cuya causa fundamental se debe al mal uso o al abuso vocal mantenido, exista o no lesión anatómica demostrable (nódulos, pólipos, etc.).
  • Orgánicas: aquellas que tienen como origen una enfermedad orgánica de la laringe o de tipo sistémico con repercusión sobre ella, no estando relacionadas de forma directa con el uso de la voz.

PREVENCIÓN

  • Evitar el tabaco y agentes deshidratantes como el alcohol o la cafeína.
  • Beber abundantes líquidos.
  • No usar la voz durante demasiado tiempo y/o a gran volumen.
  • Evitar hablar o cantar cuando la voz esté dañada.

Si se usa la voz como herramienta de trabajo profesional, es conveniente recibir entrenamiento y el apoyo de un especialista de la voz.

TRATAMIENTO

La mayoría de las disfonías pueden ser tratadas con reposo de la voz y la modificación de malos hábitos en el uso vocal.

En el caso de que las alteraciones de la voz sean de mayor gravedad, lo más conveniente es acudir a rehabilitación vocal con un especialista en trastornos de esta índole, como lo es el logopeda. Con este tipo de tratamientos las inflamaciones de cuerdas vocales o nódulos suelen ceder, pero aquellos que no responden a la rehabilitación vocal deben ser tratados mediante cirugía.

A continuación, os dejamos tres vídeos que os ayudarán a entender de un modo más visual todo lo explicado anteriormente. En ellos podréis ver muy claramente una parálisis de cuerda vocal, una laringitis y un pólipo cordal, todos ellos posibles causantes de una disfonía.

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Ser logopeda es tener la inmensa suerte de ver cada día los ejemplos de superación y lucha de quienes dan sentido a esta profesión.
  • Silvia

    Me encanta conocer un poco más este tema y poder ponerle un nombre más técnico a esa “ronquera” que aparece con tanta frecuencia cuando tu voz es tu herramienta de trabajo. Los remedios caseros de las madres, un vasito de leche con miel antes de acostarse, no vienen nada mal tampoco. 🙂

  • Fernando

    ¡Anda! Siempre se dice que estamos afónicos cuando deberíamos decir “disfónicos”. ¡Qué útil! ¡Muchas gracias!