Busca el intruso (segunda parte)

Antes de nada, queremos daros las gracias a todos los que, cada día, nos leéis y os interesáis por la información que colgamos en nuestra web. Os aseguramos que, sin vosotros, este trabajo no tendría ningún sentido; un trabajo cuyo único objetivo es difundir nuestra profesión y dar a conocer las técnicas de rehabilitación que en ésta se emplean.

Con este fin, os ofrecemos la segunda parte de un material que, hace unas semanas, os enseñábamos en otro artículo: “Localizar el intruso”. En esta ocasión, el ejercicio implica un mayor grado de complejidad, pues requiere al individuo realizar asociaciones semánticas algo más elaboradas. Nosotros hemos hecho sólo algunos de los muchos ejemplos que podrían adaptarse a una tarea similar. Por eso, guiándoos del modelo, podréis crear cuantas fichas se os ocurran, complicándolas más o menos en función de vuestras necesidades.

Antes de explicaros cómo utilizarlo en terapia, queremos hacer hincapié en que su elaboración es muy sencilla, algo que los terapeutas agradecemos enormemente cuando pensamos actividades para nuestros pacientes. Y, lo más importante, a los niños es un juego que les atrae y entretiene (por supuesto, siempre que el logopeda sepa cómo motivarles). Si queremos adaptar el material a adultos es igualmente válido pero, eso sí, habrá que poner cuidado a la hora de elegir las imágenes, tratando de que no sean infantiles y sean lo más funcionales para el paciente.

Dicho esto, pasamos a explicaros en qué consiste el ejercicio. Cuatro imágenes componen una ficha en la que tres de ellas están relacionadas por medio de una categoría o asociación semántica, mientras que la cuarta es un elemento que no tiene vinculación alguna con las demás. Pediremos al sujeto que señale con el dedo el dibujo erróneo de la tarjeta (para variar la actividad, en lugar de señalarlo, podemos pedirle que lo tache o le ponga un gomet rojo encima, por ejemplo).

Pero el verdadero interés consistirá en pedirle que nos explique el porqué de su elección. De este modo, además de estimular la categorización, la atención y el razonamiento lógico, trabajaremos la correcta estructuración del lenguaje. Si comprobamos que hay muchas dificultades para resolver la tarea podemos dar pistas acerca del intruso o, incluso, ofrecer un modelo que el paciente pueda repetir de manera similar en cada tarjeta. Aclararemos esto con un ejemplo: “este animal (señalando la serpiente) no va aquí porque no es un animal de la …… granja; el cerdo, la vaca y la gallina viven en la granja pero la serpiente no; la serpiente vive en la …… selva”. Los puntos suspensivos indican que podemos hacer una pausa para dar tiempo a contestar al sujeto.

Como habréis podido comprobar, es fácil y divertido. En cualquier caso, si os surgiera alguna duda al ponerlo en marcha, sabéis que estamos a vuestra entera disposición y que podéis hacernos llegar cualquier sugerencia o pregunta que se os ocurra. ¡Ah! Y si elaboráis otros ejemplos, estaremos encantados de que los compartáis con todos nosotros.

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Ser logopeda es tener la inmensa suerte de ver cada día los ejemplos de superación y lucha de quienes dan sentido a esta profesión.