Pautas para padres

Este post tiene como finalidad dar a conocer a los padres las estrategias o pautas que promueven la comunicación y el lenguaje en sus hijos. Al mismo tiempo, se pretende desarrollar en ellos la capacidad para percibir los progresos graduales del niño en el proceso de adquisición.

Nos centraremos en niños de 4-5 años que todavía no hablan o muestran un retraso en el desarrollo del lenguaje sin que éste esté asociado a otros problemas. Por lo tanto, todas las pautas y actividades propuestas a continuación están dirigidas a padres y madres con hijos de, aproximadamente, esta edad.



Pautas generales

Son las pautas que puedes seguir con tu hijo, independientemente de su edad, a la hora de entablar una conversación con él. Siguiendo estas indicaciones favorecerás que sea él quien tome la iniciativa, al tiempo que crearás oportunidades para que se comunique:

  • Dale el tiempo que necesite para expresarse cuando te pregunte o diga algo.
  • Presta atención a sus intereses y gustos, haciéndole preguntas sobre ellos.
  • Refuerza y valora positivamente su iniciativa conversacional.
  • Escucha con atención lo que te quiere decir para que se sienta especial y reconocido.
  • Colócate cara a cara con tu hijo para que pueda percibir tu interés por lo que hace o dice.
  • Intenta entender lo que te quiere decir, sin interrumpirle o adelantarte a interpretar sus emisiones.
  • Si comete errores, ofrécele la opción correcta.
  • Intenta utilizar gestos y expresiones faciales. De ese modo, el niño entenderá más fácilmente lo que le quieres decir y aprenderá a expresarse mediante gestos (más tarde, éstos irán desapareciendo progresivamente a medida que el lenguaje oral se vaya adquiriendo).
  • El ampliar y añadir información a lo que el niño dice, favorece el que escuche un lenguaje más ampliado acerca de ese tema, relacione objetos y acontecimientos y aprenda nuevas ideas.
  • Procura dirigirte al niño en un tono medio, dando intensidad a aquello que tenga mayor importancia.
  • Emplea un lenguaje sencillo y claro.

 

Si en esta etapa percibes que tu hijo comienza a tener signos de aparente tartamudez, lo más importante es que evites dar importancia a esas disfluencias; espera siempre a que complete su mensaje y no le transmitas tu preocupación. De no ser así, tu hijo podría acabar por dar el silencio como respuesta por temor a tu reacción. No te alarmes. Es muy normal que en el proceso inicial de adquisición del lenguaje los niños titubeen al intentar expresar y comunicar numerosas ideas al mismo tiempo. Por tanto, y a pesar de lo que aparentemente parece, es un indicador positivo de que tu hijo está aprendiendo y comenzando a tener una verdadera intención comunicativa en sus intervenciones.



Pautas específicas

En este punto, pasaremos a desarrollar claves y estrategias específicas de cada área del lenguaje de las que puedes hacer uso a lo largo de la conversación. Además, te mostraremos una serie de actividades que puedes realizar con tu hijo para fortalecer dichas áreas.



Fonología

Los ejercicios propuestos deben ser motivadores para el niño. Por ello, es altamente recomendable el uso de herramientas y materiales atrayentes como silbatos, burbujas, láminas, dibujos, globos, espejos, etc. Es importante que el niño realice estos ejercicios de manera divertida, en forma de juego, ya que la motivación es la principal aliada para el logro de los objetivos propuestos. No te excedas en el tiempo de realización de las tareas; éstas deben ser lo suficientemente breves como para evitar el cansancio del niño.

  • Actividades de interés

Una sencilla actividad que puedes realizar con tu hijo es pedirle que repita una palabra lentamente y después de nuevo pero más rápido. Usa para este ejercicio palabras como papá, pipa, pepo, etc.

Trabaja los fonemas en los que presente mayores dificultades haciendo uso de trabalenguas y onomatopeyas que destaquen esos fonemas o imitando sonidos de animales.

Te proponemos también que elabores una serie de láminas en las que se aparezca una letra junto al dibujo de un objeto cuyo nombre empieza por esa misma letra. Tú deberás decir la letra y la palabra en voz alta para que, poco a poco, tu hijo vaya asociando las letras y sus sonidos.



Morfosintaxis

Todas las actividades y tareas propuestas en este punto tienen como finalidad la ejercitación en la construcción de frases correctas, teniendo en cuenta la concordancia genero-número, la estructura y elementos de la oración, la coherencia y el sentido de la oración como elemento comunicativo. Debido a que el dominio de la morfosintaxis a los 4 años es todavía pobre y básico, habrá que adaptar los enunciados a la edad y conocimientos del niño.

  • Propuestas de actividades

Para desarrollar y trabajar la morfosintaxis, puedes realizar actividades como completar una oración en la que falte el verbo, construir frases sencillas a partir de imágenes o palabras, completar frases añadiendo nuevos elementos u ordenar los componentes desordenados de una oración hasta que ésta tenga sentido.

Habla con él, incitándole a que describa un evento o invente una historia, y anímale a terminar frases que tú dejes incompletas. Puedes también realizar con él un dibujo a partir de preguntas del tipo ¿qué es?, ¿qué hace?, ¿cuándo? o ¿dónde?.



Semántica

Como comentábamos anteriormente, intenta que las actividades no sean muy largas; procura además que estén relacionadas con cosas que a tu hijo le puedan gustar y despierten su atención, como colores o animales.

  • Actividades que se proponen

Para favorecer y reforzar la semántica puede ser de gran ayuda la creación de diálogos sobre ilustraciones en las que aparezcan distintos elementos. Para ello debes, tras dejar un tiempo para tu hijo observe detenidamente la imagen, hacerle preguntas del estilo a ¿qué es esto?, ¿cómo se llama?, ¿para qué sirve?, etc.

Leer cuentos que combinen historia escrita y dibujos de los personajes puede ser otro buen ejercicio. Así, el niño tendrá que identificar el dibujo y saber qué representa para poder entender la historia.

Prueba también a presentarle varias tarjetas, cada una con un dibujo (de frutas, por ejemplo), y otra con una imagen de un tema totalmente distinto (como por ejemplo un animal o un medio de transporte). El pequeño tendrá que decidir qué tarjeta elimina por ser la menos parecida y explicar el por qué de su elección. Puedes proponerle esta actividad de una manera divertida haciéndole que coloree, recorte o tache el elemento que cree que sobra. Además, este tipo de tarea admite variantes como pedirle que diga las diferencias o similitudes que guardan entre sí dos de las tarjetas.

Leer un cuento y decir al niño que cada vez que aparezca un animal en la historia tenga que imitar su sonido o dar una palmada, hará que esté atento, asocie ideas y trabaje la utilización de vocabulario.

Por último, el empleo de rimas, juegos de palabras o adivinanzas resulta de gran utilidad. Todas estas tareas le servirán para mejorar su agilidad mental, reforzar la comprensión de conceptos y ampliar su vocabulario.



Pragmática

Todas las actividades que vamos a proponer a continuación persiguen que el niño logre la coherencia temática, fomente su empatía al conocer los diferentes estados de ánimo, aprenda a expresar en voz alta lo que necesita y a esperar el turno conversacional.

  • Posibles actividades a realizar

Muéstrale una serie de pictogramas con caritas que expresen distintos estados de ánimo (contento, triste, sorprendido, asustado…) que el niño ya haya trabajado y conozca. Pídele que cuente situaciones en las que se haya sentido así en el colegio o en su casa a lo largo del día. Un mayor acercamiento a la noción espacio-tiempo y la creación de narración son los objetivos principales de este ejercicio.

Usa láminas o dibujos sobre temáticas de sitios globales (una granja, la cocina de una casa, el parque, el fondo del mar, etc.) y pídele que conteste a preguntas como ¿qué se hace aquí? o ¿quién vive en este lugar?. Cuestiones similares a éstas ayudarán a tu hijo a descubrir el uso y las características de las cosas y sus relaciones con el entorno.

Puedes pedirle también que coloque unas tarjetas, que previamente habrás desordenado, de forma que cuenten una historia coherente. Cuando lo hagas, haz que te explique lo que está pasando. Comienza llevando a cabo esta actividad con dos viñetas y ve aumentando la dificultad progresivamente añadiendo más viñetas.

Otra manera de trabajar este área es con la ayuda de historietas, preguntas o dibujos en los que se haga referencia a actividades que tu hijo haya hecho durante la jornada anterior, el día presente o estén planificadas para el día siguiente. De esta manera, se empezará a familiarizar con la ubicación en el espacio y el tiempo.



Como veis, todos los ejercicios que proponemos son sencillos y requieren de materiales asequibles. Ahora sólo hace falta encontrar el momento más adecuado del día e intentar establecer una rutina de trabajo. ¡Ánimo!

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Ser logopeda es tener la inmensa suerte de ver cada día los ejemplos de superación y lucha de quienes dan sentido a esta profesión.