Tipos de Parálisis Cerebral según sintomatología predominante
1. Espástica

Es el tipo más frecuente, supone el 80% de las parálisis cerebrales. La lesión se localiza a nivel de la corteza motora y vía piramidal. Sus principales manifestaciones son la hipertonía muscular y reflejos exaltados, los movimientos rígidos y lentos; en términos generales, predomina la espasticidad. Dicha espasticidad puede afectar a todo el cuerpo, sólo a un lado o a las extremidades superiores. También puede acompañarse de alteraciones en la mímica fácil, la cual es pobre, sin expresión.

En la zona oral encontramos movimientos lentos y limitados de los labios, escasa movilidad de la lengua, que suele estar fijada dentro de la boca, y dificultades para el control del babeo (saleorrea). Los movimientos articulatorios destacan por ser lentos, lo que provoca que las vocales estén distorsionadas y haya imprecisión en consonantes. La voz a menudo es forzada, con escasa variación de tono y el habla está marcada por pausas irregulares. La respiración suele ser insuficiente y superficial y, a nivel de resonancia, es común la hipernasalidad.

2. Atetósica/discinética

En este caso, la lesión se encuentra en el sistema piramidal, fundamentalmente en los núcleos de la base: caudado, putamen y palido. Sus principales características son la alteración del tono muscular (fluctuaciones y cambios bruscos), los movimientos involuntarios en reposo o acompañando la actividad voluntaria, la persistencia de reflejos arcaicos y el control deficiente del programa motor.

En pacientes con predominio de la discinesia sobre la distonía, es más probable la adquisición de la marcha. Sin embargo, en las formas con distonía generalizada, la discapacidad motora es muy grave y afecta al control de la musculatura oromandibular, lo que conlleva dificultades graves para masticar, contener la saliva y/o articular el habla.

La articulación aparece interferida por muecas de la cara y movimientos involuntarios de la lengua, así como imprecisión de consonantes y vocales distorsionadas. La voz tiene un carácter espasmódico (cambios continuos de volumen y tono), hay hipernasalidad y, en cuanto a la prosodia, destacan las pausas y bloqueos repentinos, con silencios inapropiados y variaciones excesivas. Además, es importante mencionar que en la mayoría de los casos se conserva la capacidad para comprender el lenguaje.

3. Atáxica

Es poco frecuente, pues no representa más de un 8-10% del total de las parálisis cerebrales. La lesión se encuentra en el cerebelo y/o en las vías centrales vestibulares y propioceptivas que intervienen en el equilibrio corporal, la coordinación espacio-temporal del programa motor y el sentido posicional.

Las características que mejor la definen son la hipotonía, desarrollo postural y locomotor lentos, incoordinación de movimientos, trastorno del equilibrio y lenguaje enlentecido y monótono. La respiración, fonación y articulación están mal dosificadas y coordinadas; la voz es débil, monótona y con temblor y con respecto a la prosodia cabe destacar las alteraciones del ritmo.

4. Hipotónica

Generalmente evoluciona hacia alguna de las otras formas de parálisis cerebral y su etiología es prenatal en la mayoría de los casos.

La sintomatología más común es la hipotonía grave, el tono muscular general hipotónico, babeo, dificultad para deglutir, la hipernasalidad y la disminución de la fuerza del habla y el énfasis de la voz, lo que lleva al paciente a emitir frases cortas e intermitentes. En la articulación, encontramos imprecisión de consonantes y una evidente alteración de oclusivas y fricativas.

5. Mixta

Representa la asociación de distintos tipos de afectación. Suele ser una combinación de espasticidad y atetosis, aunque también pueden presentarse otro tipo de combinaciones. En general, son casos graves con importantes diferencias de expresión a todos los niveles.

En la zona oral se perciben alteraciones en la movilidad de labios, lengua y paladar, así como dificultades en la deglución. En las afectaciones de la voz destacan los problemas para la aducción de las cuerdas vocales, y en lo que respecta a la resonancia, es fácil encontrar casos de hipernasalidad. En lo referente a la articulación, las consonantes suenan imprecisas y hay movimiento de protrusión de la lengua.

 

 

 

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Ser logopeda es tener la inmensa suerte de ver cada día los ejemplos de superación y lucha de quienes dan sentido a esta profesión.