Dados reescribibles, de Akros

 

¡Hola guap@s!

Hacía demasiado tiempo que no escribíamos un post pero, al fin, estamos de vuelta. Y lo hacemos con muchas novedades y sorpresas que iremos desvelando a lo largo de este curso.

En esta ocasión, os traemos un material genial que hemos descubierto gracias a nuestros amigos de Akros: los dados reescribibles. A continuación, os contamos en qué consisten y os damos algunas posibles ideas para utilizarlos en vuestras sesiones de Logopedia.

¿Qué son los dados reescribibles?

Consisten en tres dados de plástico, cada uno de un color diferente, con una medida de 3×3,5cm, muy ligeros y resistentes. El producto incluye además un rotulador borrable y 36 pegatinas blancas diseñadas para ser adheridas a las caras de los dados y escribir sobre ellas. Este número de pegatinas permite el que todas puedan ser sustituidas al menos una vez cuando se considere necesario. Lo mismo sucede con el rotulador, ya que podéis encontrar otros similares en cualquier papelería o tienda de barrio, por lo que se hace muy fácil su recambio.

Se recomienda su uso en niños mayores de 3 años. A partir de esa edad, los dados pueden ser utilizados por cualquier usuario, incluso adultos y/o ancianos. Esto es posible gracias a que no cuentan con ningún identificativo que infantilice el material; un detalle al que concedemos especial importancia, ya que no siempre encontramos esta ventaja en otros juegos.  De hecho, a menudo tenemos esa dificultad a la hora de conseguir productos para pacientes adultos.

¿Qué aspectos permiten trabajar?

Los dados admiten múltiples modalidades de juego. Elegir unas u otras dependerá de los objetivos que se pretendan alcanzar en cada caso. Algunos de los propósitos terapéuticos que se pueden tratar de lograr son:

  • Mejorar la coordinación, agilidad y tono de los músculos fonoarticulatorios.
  • Potenciar la expresividad facial, así como la comprensión, identificación y expresión de sentimientos.
  • Ampliar las estructuras gramaticales y reforzar el correcto orden de los constituyentes de la oración.
  • Impulsar las aptitudes metafonológicas, prerrequisito básico para la correcta adquisición de la lectoescritura.
  • Enriquecer el almacén del léxico receptivo y expresivo.
  • Reforzar las habilidades para la expresión oral y/o escrita.
  • Promover un adecuado desempeño de las funciones ejecutivas.
  • Estimular la creatividad e imaginación.

dados-reescribibles

¡A jugar!

Los dados reescribibles ofrecen un gran abanico de posibilidades de empleo. Aquí os damos algunas ideas, pero seguro que a vosotros se os ocurren un montón de propuestas más, las cuales estaremos encantados de leer si os apetece compartirlas:

  • Ejercicios logocinéticos: podéis pintar praxias orofaciales que, más tarde, deberán ser ejecutadas delante del espejo. Os proponemos que dividáis dichas praxias por dados en función del órgano que se esté trabajando. Así, en uno de ellos se pueden dibujar labiales, en otro linguales y en el tercero, por ejemplo, mandibulares.
  • Expresividad facial: un juego que a nosotros nos resulta de enorme utilidad en pacientes con enfermedades neurodegenerativas o daño cerebral (Parkinson, Alzheimer, accidentes cerebrovasculares,…), puesto que muchos presentan bajo estado anímico, voz monótona, escasa expresividad, etc. Para ello, se dibujan caras con distintas emociones (alegría, sorpresa, enfado, tristeza,…) y se solicita su imitación. Otra opción puede ser pedir que construyan un enunciado que se ajuste a ese sentimiento (enfado-“¡estoy harto!” o sorpresa-“¡qué alegría que hayas venido!”, por ejemplo).
  • Estructuración del lenguaje: en uno de los dados se pintan personajes que tomarán el papel de sujeto (una mamá, un perro, un niño, …), en otro se dibujan signos representativos de verbos (hablar, beber, jugar, etc.) y en el último los complementos de objeto (teléfono, leche, pelota,…) o lugar (jardín, casa, colegio,…). Se tiran los tres dados y se pide la elaboración de una frase que incluya los elementos que hayan salido. Por ejemplo: “El niño bebe leche”. En ocasiones, dichos elementos guardarán, a priori, una escasa relación o lógica entre sí (ej.: perro-hablar-colegio). En estos casos, la oraciones surgidas requerirán de una mayor dosis de imaginación, aspecto que también se potenciará de manera indirecta.
  • Razonamiento lógico-matemático: podéis escribir números y signos matemáticos (suma, resta, multiplicación, división,…) para que el jugador resuelva las operaciones pertinentes.
  • Dificultades en la lectoescritura: para el fomento de la conciencia fonológica, una buena propuesta puede ser escribir las letras del alfabeto y lanzar para, más tarde, requerir una palabra que comience por el sonido que haya salido en el dado. Si queremos añadir mayor dificultad a la tarea, se tiran dos o tres dados a la vez y se solicita que la palabra contenga todas las letras que han aparecido (a-c: abanico; t-e-r: tenedor).
  • Vocabulario: en las caras de un dado se ponen colores y en otro categorías semánticas (frutas, animales, formas geométricas, objetos de la casa,…). Se lanzan los dos dados al mismo tiempo y se nombra un elemento que cumpla con ambas características. Por ejemplo: verde/animal: serpiente.
  • Narración oral y/o escrita: se dibujan objetos, personajes, sentimientos, estancias,… La actividad consiste en elaborar una historia con los elementos que hayan salido, encadenando unos con otros. Si el objetivo a trabajar es la expresión escrita, en lugar de narrar oralmente el cuento, se puede pedir su redacción en papel.
  • Funciones ejecutivas (flexibilidad cognitiva, planificación,…): un juego idóneo para pacientes adultos es el dibujar ingredientes tales como huevos, patatas, cebolla,… y demandar una comida que los necesite para su elaboración. Otra variante con la que trabajaremos el acceso al léxico y la fluidez verbal puede ser utilizando un solo dado, de forma que el usuario deba pensar en varias comidas que compartan un mismo ingrediente (por ejemplo, la harina: magdalenas, croquetas, empanadillas, rosquillas, etc.) Además, podemos completar la actividad requiriendo la explicación de la receta, estimulando así funciones como la planificación y organización.
¿Cómo puedo conseguirlos?

Desde la web de Akros, podéis comprarlos con un sólo click. Pinchando en este enlace veréis que se pueden adquirir por un precio de 9,85€.  En un par de días, os llegarán y podréis disfrutar de ellos en vuestras sesiones. Os aseguramos que se trata de un producto que “da mucho juego” (nunca mejor dicho), debido a las muchas opciones de uso que permite y con el que, seguro, pasaréis muy buenos ratos.

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Ser logopeda es tener la inmensa suerte de ver cada día los ejemplos de superación y lucha de quienes dan sentido a esta profesión.