Presbiacusia en el cine: “Up”, (2009)

Carl Fredricksen, a pesar de su fuerte carácter y sus constantes quejas, consiguió robar el corazón de cada espectador que disfrutó con su película. Hoy queremos dedicarle este post y servirnos de su personaje para explicar una de las patologías más frecuentes entre los mayores de 65 años: la presbiacusia.



SINOPSIS

“Up”, producción de Pixar del año 2009, cuenta la historia de Carl Fredricksen, un anciano que parece haber perdido toda esperanza de cumplir los sueños que, junto a su difunta esposa Ellie, habían ideado desde niños. El mayor de éstos siempre fue visitar Cataratas Paraíso, un precioso paraje de América del Sur que no llegaron a conocer a pesar de haber dedicado gran parte de sus vidas a perseguir este objetivo.

Obligado a desalojar su casa e ingresar en una residencia, decide atar miles de globos a su casa y volar rumbo a su anhelado destino, en memoria de su querida Ellie. Sin poder remediarlo, en su viaje le acompaña Russell, un niño de 8 años que recuerda al explorador entusiasta que, también Carl, fue un día. Juntos viven una divertida experiencia repleta de peculiares personajes y peligros que terminan convirtiéndoles en una entrañable pareja unida por su espíritu aventurero.



DESCRIPCIÓN DEL PERSONAJE PRINCIPAL

La película permite analizar cómo es Carl Fredricksen de niño, adulto y anciano, aunque esta última etapa es el verdadero objeto de interés del presente apartado. Aun así, debemos tener en cuenta que “Up” no se centra en la deficiencia auditiva de este personaje, por lo que su carácter no es atribuible a la sordera que padece sino, más bien, a su edad.

Tras haberse caracterizado por su buen humor, los detalles y el enorme cariño con el que trata a su mujer, la muerte de ésta le convierte en un anciano solitario y gruñón. Del hombre atento y alegre que un día fue, pasa a ser quejica, cascarrabias y reacio a admitir la ayuda o compañía de los demás. Destaca también por su resistencia a los cambios y la fidelidad que muestra a todo aquello por lo que siente apego. Cuando estos cambios se producen y pierde el control de la situación, se comporta de manera nerviosa, casi violenta. Es fácil darse cuenta de que esta descripción encaja perfectamente con el prototipo que viene a nuestra mente cuando pensamos en una persona anciana.

Pero, a medida que transcurre el tiempo, Carl vuelve a mostrar su cara más afable. Russell se hace un hueco en un corazón que parecía ser de piedra y ambos nos regalan escenas verdaderamente tiernas. Recupera su ánimo y sentido del humor y, poco a poco, se transforma en el adorable abuelo que, casi con toda seguridad, habría sido si hubiese podido tener hijos. Este hecho, un duro golpe del que se sobrepone y que le une todavía más a su mujer, sirve para comprobar otra de las ideas que con frecuencia asociamos al anciano: la fortaleza y valentía tras haber soportado momentos especialmente duros a lo largo de sus vidas (concretamente, en el caso de Carl, el que su esposa no pudiese concebir hijos, los intentos frustrados de un viaje que no pudo realizar con Ellie, el fallecimiento de ésta,…). Con todo ello, el giro que da su personalidad hace imposible que el espectador no le tome un profundo cariño.

Como curiosidad, Carl Fredricksen se convirtió en embajador (y primer personaje virtual que alcanzaba esta categoría) de “Hear the World”, un proyecto que lucha por la conciencia de la pérdida de audición.



CAUSA DE LA DEFICIENCIA AUDITIVA

Carl padece presbiacusia, la cual se define como la pérdida progresiva de audición debido al deterioro del sistema auditivo, generalmente a nivel del oído interno y nervio auditivo, generado por la edad (aproximadamente el 30% de los individuos comprendidos entre los 65 y los 75 años y el 70% de los ancianos que superan los 75, la padecen). Implica una pérdida progresiva, bilateral y habitualmente simétrica de la audición. Comienza afectando a las frecuencias agudas, alcanzando progresivamente a las medias y, finalmente, a las graves. Es importante aclarar que no puede ser explicada por procesos traumáticos, genéticos o patológicos extraordinarios.

La causa más común de la presbiacusia reside en los cambios que se van produciendo en el oído interno de una persona a medida que va envejeciendo y, más concretamente, en la pérdida de células ciliadas. Además, este trastorno de la capacidad auditiva neurosensorial puede deberse a ciertos cambios ocurridos en el oído medio o bien, a otros producidos en el suministro de sangre al oído debido, por ejemplo, a una cardiopatía, a diversas condiciones vasculares, diabetes, hipertensión u otros problemas circulatorios.

Pero en la génesis de los distintos tipos de presbiacusia, además del factor determinante de la edad, intervienen otros factores genéticos y medioambientales. Entre los primeros, destacan el sexo, los antecedentes familiares de sordera y las patologías cocleovestibulares concomitantes, como la enfermedad de Menière. Entre los ambientales se encuentra, por ejemplo, la exposición al ruido. Además, existen otros factores que contribuyen a su aparición: tabaquismo, consumo de medicamentos, traumatismos craneoencefálicos…

Dentro de la presbiacusia, encontramos varios tipos de anatomopatológicos. Así, en la presbiacusia sensorial, se observa atrofia del órgano de Corti en la extremidad basal de la cóclea, con pérdida continua de células ciliadas, sobre todo externas, afectando a la zona conversacional; se caracteriza por una caída abrupta en frecuencias agudas. En la presbiacusia neural, sin embargo, hay una pérdida de aproximadamente el 50% de las neuronas cocleares. Aparece, además, una pérdida progresiva de la discriminación del habla, en presencia de una audiometría tonal normal. En la presbiacusia estrial se ha perdido algo más del 30% del tejido estrial, con una audiometría tonal plana que afecta a todas las frecuencias, asociada a una discriminación del habla normal. La presbiacusia mecánica o coclear se debe a alteraciones de los sistemas mecánicos (membrana basilar y ligamento espiral). Por último, encontramos la presbiacusia mixta, en la que los pacientes reúnen criterios patológicos significativos en más de una estructura coclear. Junto a esto, se sabe que en torno al 25% de los pacientes con presbiacusia no reúne criterios morfológicos ni audiométricos de ninguno de los tipos anteriores. Se trata entonces de presbiacusias indeterminadas.



APOYOS QUE SE EMPLEAN PARA COMPENSAR EL DÉFICIT AUDITIVO

Carl usa audífono. Éste, en ocasiones, produce pitidos generados por el feedback que tiene lugar cuando el sonido amplificado del canal auditivo vuelve a llegar al micrófono del audífono. Estos pitidos pueden ocurrir por varios motivos: la presencia de depósitos de cera en el conducto auditivo, subir excesivamente el volumen de los audífonos o el ajuste incorrecto del molde auricular pueden ser algunas de las causas que los provoquen.

En cualquier caso, este dispositivo sirve para dar el toque cómico a algunas escenas. Una de ellas es la que se produce cuando Carl y Russell emprenden su vuelo. El niño, emocionado, no para de hablar y el anciano, cansado, decide bajar el volumen del audífono. Así consigue que la voz del pequeño se oiga muy baja, como si estuviese a una gran distancia. Pero su satisfacción se esfuma poco después, al no percatarse de la llegada de una fuerte tormenta que azota violentamente su casa.



MENSAJES QUE TRANSMITE LA PELÍCULA

Hay que tener claro que ésta es una producción de Disney y que, por lo tanto, la historia principal no gira en torno a la sordera pero sí se centra en un protagonista que, lejos de ser un héroe o poseer extraordinarios poderes, es fácilmente identificable con algunas de las personas ancianas que rodean nuestro día a día. Esto permite reflexionar acerca de la imagen que, a menudo, asociamos con los ancianos: cascarrabias, anclados al pasado, con achaques,…

Como consecuencia de esos achaques, relacionamos a nuestros mayores con objetos como el bastón, la silla salva-escaleras, el audífono,… De todos ellos se hace uso en “Up” con la intención de presentar a un anciano prototípico, pero es este último aparato el que nos recuerda la realidad de un trastorno de la audición tan presente en nuestra sociedad como la presbiacusia. Una patología en la que nuestra labor como logopedas es importante puesto que la sociedad actual tiende a estar cada vez más envejecida, lo que hace que los trastornos asociados al envejecimiento tomen mayor relevancia en nuestra profesión.

Antes de terminar, merece la pena detenerse a pensar en esa soledad en la que Carl prefiere vivir. La viudedad es, sin lugar a dudas, el motivo principal en el que podríamos pensar. Sin embargo, yendo un poco más allá, debemos caer en la cuenta de que la deficiencia auditiva se presenta también como una patología que lleva asociados efectos psicológicos como el aislamiento o la depresión; y, por supuesto, no olvidemos que el no oír nos aísla de las personas de nuestro entorno. Impedir que esto suceda debe ser uno de los propósitos claves de nuestra intervención.

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Ser logopeda es tener la inmensa suerte de ver cada día los ejemplos de superación y lucha de quienes dan sentido a esta profesión.