¿Cómo debo hablar con alguien que tartamudea?

Hoy, 22 de octubre, celebramos el Día Internacional de la Tartamudez. Por eso, para conmemorarlo, queremos daros algunos sencillos consejos para que los pongáis en marcha a la hora de dirigiros a una persona con tartamudez o disfemia, ya sea niño o adulto.

Consideramos fundamental que se conozcan estas pautas, pues la actitud del interlocutor es importante para quien tartamudea, ya que puede agravar las disfluencias o, por el contrario, ayudar a reducirlas cuando el ambiente de habla es cómodo e inspira confianza.

  • No te adelantes a interpretar lo que la persona quiere decir. Déjale que se explique, no interrumpas ni acabes sus frases.
  • En todo momento, concédele el tiempo que necesite para expresarse.
  • Hazle sentir que te interesa lo que dice y que, por tanto, toma más importancia lo que dice que el cómo lo dice. Para ello será fundamental que muestres una escucha activa que te permita prestar toda tu atención al contenido del mensaje que te están trasmitiendo. También puedes apoyarte en gestos no verbales (asentir, por ejemplo) para demostrar tu interés por la conversación.
  • No pierdas el contacto ocular con la persona.
  • Evita mostrarte inquieto o nervioso ante las disfluencias que puedan producirse. Espera, simplemente, a que las resuelva y continúe el discurso.
  • Con los peques, valora de manera positiva su iniciativa conversacional (“me ha encantado este ratito contigo hablando sobre tu día en el cole” o “¡anda, qué cosas más chulas has hecho hoy con la abuela!”). Puedes recompensar esos esfuerzos comunicativos con palabras de ánimo, de modo que el niño vea que hablar tiene consecuencias agradables, lo que le animará a volver a hacerlo en posteriores ocasiones.
  • Ofrece un buen modelo, hablando claro y despacio, haciendo pausas, etc.
  • Limita la cantidad de preguntas que realices durante la conversación. No avasalles con cuestiones y opta, más bien, por comentarios que demuestren que estás atento.
  • Y nuestra última recomendación, dirigida especialmente a los papis: mantened la calma y no transmitáis vuestra preocupación a los niños. Hacerlo les haría conscientes de las dificultades de fluidez y puede que ello genere miedo a hablar.
Si te ha gustado, ayúdanos a difundirlo... Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0Pin on Pinterest0Email this to someone
The following two tabs change content below.
Ser logopeda es tener la inmensa suerte de ver cada día los ejemplos de superación y lucha de quienes dan sentido a esta profesión.