Diagnóstico diferencial de la tartamudez
Diagnóstico diferencial entre disfluencia normal y tartamudez temprana

Es el punto de partida y el elemento central de la evaluación diagnóstica con niños de entre 2-6 años. Las principales diferencias se centran en…

  • La frecuencia y el tipo de errores, así como la distribución de los mismos a lo largo del discurso
  • La presencia o no de movimientos faciales asociados con las repeticiones, bloqueos y prolongaciones.

En general, si en la muestra de habla evaluada se registra más de un 10% de disfluencias en total, y un 3% o más de disfluencias atípicas, existen datos suficientes como para considerar que se trata de un caso de tartamudez. En caso contrario, puede afirmarse que se trata de un caso de disfluencia normal.

Dicha evaluación diagnóstica tratará de determinar si existe o no un problema de tartamudez en el niño y, en caso afirmativo, conocer su severidad y orientar al terapeuta hacia las mejores estrategias de intervención. La decisión no es si se debe o no intervenir sino cómo debe ser la intervención.

Es posible que la medición de la fluidez indique que no estamos ante un caso de tartamudez pero se trate de un niño con problemas para hablar fluidamente, presentando demasiados titubeos que se producen en presencia o no de ciertas demandas ambientales. En este caso, debe considerarse el diagnóstico de tartamudez borderline. Esto significa que el niño no es tartamudo pero puede llegar a serlo fácilmente. En estos casos, se debe valorar la coexistencia de otras complicaciones en el habla o el lenguaje (ej.: problemas fonológicos o articulatorios, retraso del lenguaje,…), u otros problemas cognitivos (ej.: retraso mental) o de conducta (ej.: hiperactividad) que aumenten el riesgo de consolidación de la tartamudez.

Diagnóstico diferencial entre tartamudez temprana y establecida

Los indicadores que pueden hacernos sospechar de una tartamudez establecida son:

  • Conciencia de problema y anticipación de los tartamudeos.
  • Sentimientos de temor a tartamudear, vergüenza, ira o frustración
  • Conductas verbales y motoras de escape o evitación de los tartamudeos.
  • Evitación del habla con determinadas personas o en ciertas situaciones.

En definitiva, la toma de conciencia por parte del paciente de su problema de fluidez será el hito fundamental que indicará que estamos ante una tartamudez establecida.

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Ser logopeda es tener la inmensa suerte de ver cada día los ejemplos de superación y lucha de quienes dan sentido a esta profesión.