La lactancia materna reduce el riesgo de mortalidad infantil

Como sabéis, y tal y como defienden expertos de la materia, la alimentación natural por medio de la lactancia materna trae consigo multitud de beneficios para los bebés: estimula la succión y el cierre labial, propicia un patrón respiratorio nasal, favorece el desarrollo de los órganos orofaciales y maxilofaciales, preparándole así para su primera dentición y, posteriormente, para el proceso masticatorio, etc. Más allá de estas repercusiones, que tanto interesan en nuestra profesión, existen otras no menos importantes como el vínculo emocional que se establece entre madre-hijo o el protector que supone para el sistema inmunitario del lactante ante posibles infecciones.

También se había apuntado que la alimentación por medio del seno materno ayudaba a reducir el riesgo de mortalidad infantil. Pues bien, una reciente investigación publicada en la revista «The Lancet» afirmó hace escasos días que aumentar la lactancia podría evitar más de 800.000 muertes infantiles – lo que equivale a un 13% menos de muertes en niños menores de 2 años – y hasta 20.000 fallecimientos por cáncer de mama u ovarios cada año en el mundo. El informe añadía, además, que millones de bebés no se benefician todo lo esperado del amamantamiento, especialmente cuando los pequeños pertenecen a países con ingresos medios y bajos, ya que se alimentan durante un periodo más corto de la leche materna.

Con estas conclusiones el estudio quería también erradicar la falsa idea de que los beneficios de la lactancia afectan sólo a los países pobres, algo que desmentía rotundamente uno de sus autores, asegurando que el trabajo realizado mostraba la clara evidencia de que el amamantamiento podía salvar vidas y ahorrar costes a todos por igual, independientemente del poder adquisitivo de la región.

Señalan que en las zonas con altos ingresos la lactancia reduce, en más de un tercio de los casos, el riesgo de muerte súbita del lactante. Por su parte, los países con ingresos más precarios, podrían ver disminuidos a la mitad los episodios de diarrea y un tercio de las infecciones respiratorias sufridas por los bebés.

Los autores del estudio se apoyan, además, en razones económicas para justificar la inversión y apoyo del amamantamiento, aportando cifras de los millones de euros que son perdidos debido al desconocimiento de los beneficios de esta práctica. Promover este tipo de alimentación, dicen, reduciría los costes que se destinan al tratamiento de enfermedades infantiles comunes (neumonía, asma, diarrea,…). Para lograrlo, eso sí, expresan la necesidad de un sólido compromiso político, la regulación de la industria de los sustitutivos a la lecha materna y una inversión financiera que favorezca la promoción de la lactancia.

Esto es lo que dice el estudio pero, ahora, os preguntamos: ¿creéis que el panorama laboral actual favorece que las progenitoras puedan alargar en el tiempo la lactancia materna o, más bien, lo dificulta?, ¿existen otras razones por las que se decida abandonar el pecho antes de los 6 meses?

¡Que empiece el debate!

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Ser logopeda es tener la inmensa suerte de ver cada día los ejemplos de superación y lucha de quienes dan sentido a esta profesión.