A las Fallas, sí… pero cuidando nuestro oído

Las fallas valencianas se han convertido, desde hace años, en un espectáculo pirotécnico mundialmente conocido y visitado por millones de turistas. Puesto que su celebración se ha llevado a cabo durante este mes de marzo, qué mejor motivo que éste para hablar de algunas consideraciones que debemos tener presentes en relación a estas fiestas.

Lo haremos de la mano de Constantino Morera, presidente de la Comisión de Otología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL) y jefe de servicio de esta especialidad en el Hospital La Fe de Valencia, quien ha elaborado algunos consejos de gran interés y utilidad para todos aquellos que asisten a las famosas mascletás:

  • En primer lugar, nos recuerda que la distancia mitiga el ruido, por lo que la probabilidad de sufrir un traumatismo acústico se reduce a medida que nos alejamos del foco de ruido.
  • Cubrir los oídos con las manos, tal y como nos invita a hacer el instinto es una buena medida, ya que este acto puede reducir hasta en 20 decibelios la intensidad del ruido.
  • Prestar atención al tiempo que dura la exposición al ruido, tratando de crear tiempos de descanso que permitan espaciar esos momentos en los que el sujeto se enfrenta a intensos sonidos.
  • El experto también advierte que no ha sido probado científicamente que el abrir la boca, una extendida creencia, sirva como protección.
  • Asegura también que los umbrales de dolor y sensibilidad varían enormemente de unas personas a otras, por lo que cada individuo debe atender a sus propias sensaciones, sin guiarse por las apreciaciones que otros hagan con respecto a una posible molestia o daño en el oído.
  • Un simple petardo, si éste se encuentra cerca del sujeto, puede provocar la rotura del tímpano. Algunos de los síntomas que nos indican que se ha producido un traumatismo de este tipo serían el sangrado o la pérdida de audición (en la mayoría de los casos, ésta es transitoria).

Todas estas recomendaciones toman, si cabe, mayor sentido cuando caemos en la cuenta de que en las fallas se pueden llegar a alcanzar los 140 decibelios mientras que el oído humano podría sufrir lesiones con aquellos sonidos que superen los 90 decibelios. Así que, ya sabéis,… disfrutad pero con precaución y responsabilidad. Sólo tenemos un cuerpo y hay que cuidarlo como si fuera un tesoro.

Noticia extraída de infosalus.com

 

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Ser logopeda es tener la inmensa suerte de ver cada día los ejemplos de superación y lucha de quienes dan sentido a esta profesión.